
Desde el punto de vista estratégico, implementar la norma ISO 9001 en las compañías facilita la alineación de los objetivos estratégicos con la ejecución de procesos basados en el cumplimiento de requisitos y la satisfacción del cliente. Por tal razón, es una herramienta clave para el crecimiento sostenible y competitivo.
Con la ISO 9001 se define, de forma organizada, lo que se hace y cómo se hace, abarcando tanto los procesos estratégicos, procesos de la cadena de valor, así como los procesos de apoyo, por nombrar algunos el financiero y la gestión del talento humano.
Sobre el Sistema de Gestión de la Calidad, que tiene un valor central y estructural, se construyen los demás sistemas de gestión. Ya existe un camino recorrido, una organización diseñada que facilita incorporar nuevas temáticas relacionadas con el uso de recursos, los impactos de la operación o problemas emergentes. Estos temas actualmente se organizan bajo sistemas de gestión, algunos con mayor divulgación y conocimiento, como el Ambiental (ISO 14001), Seguridad y Salud en el Trabajo (ISO 45001), Seguridad Alimentaria (ISO 22000) y Seguridad de la Información (ISO 27001).
Por tanto, lo más adecuado para una organización es estructurar primero su Sistema de Gestión de la Calidad, y luego alinear los demás sistemas sobre lo ya construido. Recordemos que actualmente existe una estructura de alto nivel (Anexo SL) común para todos los sistemas de gestión, que abarca desde la sección 4 hasta la 10.
He podido observar que cuando se implementan otros sistemas de gestión sin tener previamente montado el Sistema de Gestión de la Calidad, el proceso se vuelve más complejo, menos sistemático, y el sistema puede tener menor visibilidad y aceptación por parte de los colaboradores, lo que afecta su permanencia y mejora continua.
El consejo para las compañías es el siguiente:
Implemente primero el Sistema de Gestión de la Calidad, con una estructura adaptable y orientada a procesos, asegurando que los elementos clave como la gestión de riesgos, la mejora continua y el enfoque al cliente sean fácilmente escalables a otros sistemas.
¿Por qué?
- La calidad es la base transversal: Los principios de calidad (liderazgo, compromiso, enfoque a procesos, mejora continua) son compatibles y requeridos por la mayoría de los otros sistemas de gestión (ISO 14001, ISO 45001, Basura Cero, etc.).
- Evita duplicidades: Al iniciar con calidad, se pueden establecer estructuras, procedimientos y registros que luego se extienden a otros ámbitos, minimizando el trabajo redundante.
- Facilita la integración: Un SGC bien implementado permite añadir requisitos adicionales (ambientales, de SST, etc.) de forma más sencilla, utilizando el mismo sistema documental, matriz de partes interesadas, análisis de contexto y estructura organizacional.
- Mejor aceptación cultural: La calidad suele ser más tangible para el personal (productos, servicios, clientes), lo que facilita la apropiación inicial del sistema de gestión.
Las empresas deberían enfocarse en construir los cimientos de un sistema de gestión integrado, aunque solo implementen uno a la vez, pensando en su futura ampliación a otros sistemas. Esto les ahorrará tiempo, costos y resistencias, en un entorno donde los sistemas de gestión evolucionan constantemente y amplían su alcance en diversos sectores.